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Review
Hace ocho meses, un grupo de profesionales de la filosofía aplicada y profesores
de universidad nos planteamos continuar una senda que iniciamos hace casi una década
(1999-2000); lo llamamos “Seminario luso-portugués para la Filosofía Aplicada a la
Persona y a Grupos”. Comenzamos, como cualquier alumno ante un nuevo reto con
temor, temblor y mucho respeto. Como el personaje de la nivola unamuniana Niebla, un
nuevo horizonte nos abría una estepa para la indagación filosófica. Es ocioso indicar
que no nos dedicaríamos a cualquier tipo de filosofía, sino a una rama específica de la
misma: la Filosofía Aplicada u Orientación Filosófica.
Cada mes acompañaba a la caída de la hoja del calendario, una sesión con dos
espíritus: la fundamentación de la práctica de la filosofía y su implementación en las
coyunturas cotidianas de la vida. Los objetivos generales del pacto investigador inicial
no dejaban lugar a dudas sobre nuestras intenciones.
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