«Muchas veces hablamos y no sabemos lo que decimos,
en el pensamiento de un autor ocurre un mecanismo parecido;
escribimos y después aprendemos de lo escrito.
El cerebro es como el universo,
estrellas fugaces,
soles,
oscuridad infinita,
planetas y agujeros negros
que configuran una cartografía para toda existencia.
Estos son fragmentos
de aquellos viajes al infinito
de aquella imaginación.»
Gregorio Martínez Fernández